
Kusillo Encontraste Anhelo
En tu canto lírico, en el golpeteo del zurriago temerario, en el desconsuelo del charango, hallarte quiero, rompiendo el pacto con tu bufón adormecido, disfrazando tu represión encontrarte anhelo.
¿Dónde estás KUSILLO de zurriago y charango?
Días antes de la primavera, reconocerte podría, así tu rostro de don Juan esté agazapado de picardías de lana, con orejas y nariz incrustadas de misticismo, que regocija mi ser herido esperanzado en el reencuentro, reconocerte podría así disfraces tu falso caminar de forastero andino, así ocultes tus manos de misti. Impecable estirpe juleño, no es tu voz la que habla, sino el enamorado Lupaka galán conquistador de nariz falsa,
¡Estarás tal vez esperándo en la puerta de la historia!
Comienza el Orqu Phista en la Exaltación de la Santa Cruz, y el resurgimiento aimara te arropa elegante, de sarga y bayeta, bordado de sincretismo religioso y cultural, pechera fúlgida de carajadas,
¿Dónde estás?,
¿Estarás bailando en el matiz del tejido?, ¿satirizando en las manos de la hilandera?, ¿escondido en la hebra tal vez?
Aún escucho tus saltos golpeando las puertas de la Pachamama, danzando en la memoria de paredes de adobe y piedra cada año allá por Chinchaya con las aves y el viento en la madrugada cantando iskatpacha nataksatay; respirabas temple y buen humor al pie de Sapakollo empapado de ritual ancestral para ser visible y no visible por tres atardeceres atizando reventaban y se encendían tus palabras wiraquocha, las repetiré por ti, vas a cuidar niñito decía Agapito, él y el horizonte nos despedían, yo, en forma de lully por los aires renaciendo en el humo del fogón, feliz por regalarte el mejor chicote sonoro, tú, agudizando tu voz de trueno pícaro cantor entonabas… casarjeta, casarjeta sullka, phuchamampiw,
Desde ¡ya! eras el duendecillo de la cosmovisión andina del 14 de setiembre, me enredaba en dos vueltas en la escarcha de tu espalda serrana y como collar de oro ambición del vil conquistador tu pañolón dorado colgaba de tu cuello, ¡inseparables!
¿Kusillo dónde estás?, pregunta la sirena, ¿estarás en la semilla de quinua mecídas en cunas de surcos por los chuspi chuspis?, ¿estarás en el sonido de la ola más fuerte donde el Qarapuli y su quenacho forjan la raza del Titicaca Juleño?. El inca k’orawasiris desenfrenado chicotea y batalla, el Sapakollo despierta con destierro en voz alta de las k’orawas, el Karakollo protege al pueblo en su sombra mientras observan la batalla campal entre el inca sol y luna augurando el año agrario en el reventar de la naranja y el higo, el pasado ancestral danza y vuela al presente en el soplo y sonido del silbato, !dónde estará ese kusillo! tal vez en el viaje encantado del limbo a la tierra reviviendo al Lupi Jakke de antaño en el canto a la sirena…
Ay! sirena, sirenita tu cuerpo dorado se lleva mis sueños con escamas de dolor.
Ay! sirena, sirenita tu canto y encanto me guían a las orillas de tu corazón embrujado.





