
Chuichico Juvenil
El festejo inicia cuando los primeros rayos de sol despiertan la mañana. Al compás de nostálgicos huaynos y alegres pandillas, los socios se abocan a las calles para contagiar cada rincón del pueblo con su vibrante espíritu. Danzando de hogar en hogar, visitan a cada miembro de la gran familia juvenil, donde son recibidos con una cálida variedad de bebidas y selectos piqueos que endulzan el encuentro, sorprendiendo en ocasiones a los anfitriones en la intimidad de sus piyamas.
Marcas de Hermandad y Deseos de Prosperidad
En este día, el tiempo se detiene y las distinciones se desvanecen bajo un manto de hermosa complicidad:
Bailando y cantando, la comparsa prosigue su camino previamente trazado, una ruta de afecto que se prolongará a lo largo de todo el día. Al llegar a la emblemática Plaza de Armas, los participantes hacen gala de sus pasos más eufóricos, lanzando arengas que proclaman la grandeza de su club.
"A una sola voz, se entonan melodías tradicionales nacidas del corazón de los propios socios juveniles, como los inspirados versos de Víctor y Edgar Sardón Espezúa, quienes inmortalizaron el sentir de la tierra con sus temas 'Somos Juveniles' y 'Día Diecinueve'."
El Acto Central: Promesas del Mañana y Sabores de Antaño
La tarde resguarda el momento más esperado y solemne de la jornada. Los corazones laten con fuerza durante la elección de la próxima Señorita Juvenil y la nueva junta directiva, quienes recibirán la noble tarea de mantener viva la llama de los carnavales venideros.
Para reconfortar el cuerpo y agasajar el espíritu frente al derroche de las bebidas compartidas, los socios se reúnen para saborear el chairito, un almuerzo tradicional que se degusta en comunidad, compartiendo no solo el alimento, sino los lazos inquebrantables que los unen.




